Quistes de milium: cómo prevenir y eliminar las bolitas de grasa de la cara

Quistes de milium: cómo prevenir y eliminar las bolitas de grasa de la cara

¿Notas que te han aparecido unas bolitas blancas en la cara y no sabes cómo actuar? Lo más probable es que se trate de quistes de milium. Estas pequeñas bolitas blanquecinas o amarillentas son muy frecuentes entre la población, tanto en adultos como en niños y recién nacidos.

Los quistes de milium suelen aparecer en el contorno de los ojos, tanto en párpados como en la zona de la ojera, así como en pómulos, alrededor de la boca y mejillas. A pesar de que no son dañinos ni contagiosos, los quistes de milium resultan muy antiestéticos, por lo que a continuación te explicamos qué hacer y qué no para prevenirlos y eliminarlos.

¿Qué son los quistes de milium?

Los quistes de milium, también conocidos como comedones cerrados o milios, son pequeños quistes de queratina que se forman en la base de un folículo piloso o de una glándula sudorípara.

Cuando una pequeña cantidad de queratina, sustancia producida por la piel, queda atrapada bajo la capa externa de la piel, se forma un pequeño bulto duro al tacto y con un aspecto similar al de una bolita blanca.

¿Son los quistes de milium bolitas de grasa en la cara?

A pesar de que popularmente también se les conoce como “bolitas de grasa en la cara”, los milios son un tapón de células cutáneas muertas queratinizadas y endurecidas que se quedan atrapadas bajo la superficie de la piel.

Inicialmente, podemos pensar que se trata de un granito de acné e intentar extraerlo apretando. Sin embargo, por mucho que lo intentes desde diferentes ángulos, apretar un quiste no conseguirá eliminar el milium.

A diferencia de un grano o punto negro, que se forma en un poro, los quistes de milium no tienen orificio de salida, ya que se forman bajo una fina capa de piel, por lo que intentar reventarlos será inútil (e imposible). Si sigues intentando reventarlo, sólo conseguirás inflamar la piel e incluso dejar cicatrices permanentes.

Por su parte, algo parecido a un quiste de grasa también puede aparecer en la superficie blanca del ojo, concretamente en la conjuntiva. Si notas unas manchitas amarillas y ligeramente abultadas en el ojo, se trata de lo que se conoce como pinguécula o pterigión, dos lesiones muy relacionadas con la exposición al sol y al viento.

Estas lesiones también son muy comunes y son benignas, no provocan molestias y no requieren de tratamiento. Para mejorar la estética del ojo, se pueden quitar fácilmente mediante una cirugía menor con anestesia local.

Tipos de milium: no todos aparecen por lo mismo

Aunque el aspecto es muy parecido, los dermatólogos distinguen varios tipos de milium según su origen:

  • Milium primario: aparece de forma espontánea, sin una lesión previa. Es el típico de los párpados, las mejillas y la frente, y también el de los recién nacidos.
  • Milium secundario: se forma después de que la piel haya sufrido algún daño, como quemaduras solares, ampollas, tratamientos agresivos (peelings, láser) o el uso prolongado de cremas con corticoides.
  • Milium neonatal: afecta a cerca de la mitad de los bebés recién nacidos, sobre todo en la nariz, y suele desaparecer solo en pocas semanas sin necesidad de tratamiento.
  • Milia en placa: es una forma poco frecuente en la que muchos quistes se agrupan sobre una zona inflamada de la piel, a menudo detrás de las orejas o en los párpados. En este caso es imprescindible la valoración del dermatólogo.

¿Los quistes de milium en los párpados afectan a la vista?

Los milios del contorno de ojos no afectan a la visión: se forman en la piel y no en el ojo. Lo que sí pueden provocar, si están en el borde del párpado, es cierta sensación de roce al parpadear o incomodidad al maquillarte o al ponerte las lentillas.

Si usas lentes de contacto, extrema la higiene de manos y evita frotarte la zona para no irritarla. Y si notas el ojo rojo, picor o lagrimeo persistente, no lo atribuyas al milium: puede tratarse de otro problema y conviene revisarlo. Te explicamos más sobre cómo cuidar tus ojos a diario.

¿Se pueden prevenir?

La zona más frecuente de aparición de los milium es en los ojos, especialmente el contorno, y párpados, aunque también pueden aparecer en mejillas, alrededor de la nariz y boca e incluso en la barbilla o frente.

Entre los principales factores de aparición de estos quistes está la sobreexposición a los rayos solares, que provoca que sea difícil para la piel expulsar las escamas de queratina a la superficie, formándose estos bultos blancos o amarillentos bajo la piel. Para combatirlo, utiliza gafas de sol con protección UV siempre que salgas al exterior, así como una buena crema con protección solar.

Asimismo, el tabaquismo o tener una piel muy grasa o propensa al acné también son algunas de las causas de los quistes de milium. Por ello, se recomienda evitar cremas y cosméticos como bases de maquillaje o correctores muy grasos, que contengan los siguientes ingredientes:

  • Parafinas líquidas
  • Petróleo líquido
  • Aceite de parafina
  • Paraffinum liquidum
  • Vaselina líquida
  • Aceite de petróleo

Quistes de milium: cómo quitarlos

Estas pequeñas bolitas blancas o amarillentas no suponen ningún peligro para tu salud o la de los demás. De hecho, en ocasiones pueden desaparecer solas, especialmente en el caso de los bebés recién nacidos. No obstante, en el caso de los adultos es más difícil que se disuelvan y desaparezcan por su cuenta, por lo que en la mayoría de casos, será necesario actuar para eliminarlos.

A pesar de que son inofensivos, para muchas personas los quistes de milium son un problema estético, por lo que si quieres eliminar los quistes de milium en el contorno de los ojos, a continuación te enumeramos las formas seguras de hacerlo, evitando así dañar tus ojos y piel.

Cremas para eliminar quistes de milium

En el caso de las pieles propensas a la aparición de quistes de milium, los expertos recomiendan utilizar exfoliantes químicos de venta libre como el ácido salicílico, el ácido glicólico o los retinoides. Estos productos aceleran la renovación celular y limpian los poros ocluidos de la piel, previniendo la aparición de nuevos milios.

Sin embargo, ten en cuenta que estos productos no se pueden aplicar en los párpados, por su proximidad y el riesgo a que entren en los ojos. Si tienes la piel grasa, lo mejor será incluir en tu rutina de limpieza y cuidados un jabón seborregulador.

Extracción manual segura de los quistes de milium

Aunque los quistes de milium están en las capas externas de la piel y aparentemente son muy accesibles, estos bultos son muy difíciles de eliminar sin el material adecuado. Bajo ningún concepto intentes eliminarlos en casa por tu cuenta, ya que puedes provocar una infección, dejar cicatriz e incluso ocasionar daños al globo ocular.

La solución más rápida, segura y eficaz para erradicar los quistes de milium del rostro pasa por acudir a la consulta del dermatólogo, especialmente para zonas de difícil acceso como los párpados y las ojeras, donde tenemos la piel más fina y sensible de todo el cuerpo.

En la consulta del dermatólogo la extracción se realiza con una incisión en la piel con una aguja estéril o bisturí. Otro método muy eficaz para eliminar los quistes de milium es el láser de CO2, una solución especialmente útil y segura para zonas delicadas como los párpados.

¿Cuándo acudir al dermatólogo?

Aunque los milios son benignos, es recomendable pedir cita con el dermatólogo si:

  • Aparecen muchos de golpe o se agrupan sobre una zona enrojecida.
  • Cambian de tamaño, de color o se inflaman.
  • Están en el borde del párpado y te molestan al parpadear.
  • No estás seguro de que se trate de milium: otras lesiones, como los xantelasmas (placas amarillentas en los párpados), tienen un aspecto parecido y requieren un estudio distinto.

En conclusión

Una rutina de cuidados de la piel adecuada te ayudará a evitar la aparición de los quistes de milium. Asimismo, es fundamental proteger los ojos y la piel del contorno de ojos con unas gafas de sol con protección UV400, así como utilizar cremas con protección solar (SPF). Evita abusar del bronceado y utilizar cosméticos demasiado grasos o inadecuados. Si quieres saber más, consulta nuestras claves para proteger los ojos del sol.

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