El color de nuestros ojos viene dado por una combinación de melanina con otros pigmentos, que le otorga al iris su color azul, marrón o verde. Dentro del grupo de colores más habituales, entre el 55 y el 79% de la población mundial tiene los ojos marrones, el 8-10% de personas los tiene azules y sólo entre el 2 y el 3% de la población representa a las personas de ojos verdes, siendo menos del 1% los que tienen ojos grises, el color de ojos más raro del mundo.
La coloración de ojos verdes es muy poco común, y se caracteriza por tener muy poca melanina y un mayor grado del pigmento llamado “lipocromo”. Esta falta de melanina le da al iris un tono azulado, que mezclado con el lipocromo resulta en el preciado color verde de ojos.
Al nacer, los bebés de ojos verdes siempre los tendrán azules o grises, y adquirirán el color verde al cumplir el primer año de vida.
La mayor concentración de personas de ojos verdes se da en el centro, norte y este de Europa, siendo más las mujeres las que tienen este apreciado color de ojos. Es más frecuente encontrar ojos verdes en países como Hungría, Islandia y en las poblaciones pastún que proceden de las zonas de Afganistán y Pakistán.
Un claro ejemplo de ojos verdes en esta zona es el caso de Sharbat Gula, la protagonista de una de las portadas más famosas de la revista National Geographic, lanzada en junio de 1985.
Si bien múltiples personas diferencian los ojos verdes claros y los ojos verdes oscuros, lo cierto es que ambas se consideran tipos de ojos verdes por mucho que las tonalidades sean distintas. Cabe destacar que los ojos avellana o miel, pese a tener similitudes con los ojos verdes y marrones, son tipos de colores de ojos propios y se engloban en sus propias categorías. Las variaciones de tonalidades que provoca la iluminación hace que en numerosas ocasiones estos ojos cambien de tonos verdosos a marrones pese a ser un color distinto.
¿Cuál es el color de ojos menos común?
Las personas con ojos verdes ocupan el quinto puesto en el ranking de colores de ojos menos comunes, con un porcentaje de ojos verdes de 2% sobre la población total. En el cuarto puesto nos encontramos a las personas con ojos de color ámbar, un tono de iris amarillento que se produce por la predominancia de lipocromo y que se conocen como ojos de lobo.
El siguiente de la lista es “el violeta”, como los de la actriz Liz Taylor, que son el resultado de la mezcla de tonos rojos con reflejos azules. Este singular color también es frecuente en personas afectadas de albinismo. Sabemos que el color de iris violeta no existe, sino que se trata del color lapislázuli, un tono de azul muy intenso que con determinada luz pueden dar la ilusión de ser violetas.
En el puesto número dos encontramos los “ojos negros”, aquellos en los que el color marrón es tan oscuro que es imposible diferenciar el iris de la pupila, y que se da en el 1% de la población. Los ojos negros también pueden darse por la aniridia, una condición que provoca serios problemas visuales en la que se carece de iris.
Y llegamos al puesto número 1. ¿Qué color de ojos es el menos frecuente de todos? El color gris es el más raro de todos, representando a menos del 1% de la población mundial. Los podemos encontrar en el norte y este de Europa y ocurre por una carencia muy prominente de melanina en el iris.
¿Pueden cambiar de color los ojos verdes?
Los ojos verdes son de los que más parecen «cambiar» de color, pero en la mayoría de los casos el iris no cambia: lo que varía es cómo percibimos su tono. Como tienen poca melanina, la luz se dispersa en el iris y el color resultante depende mucho de la iluminación, de la ropa que llevemos o del maquillaje. Por eso unos mismos ojos pueden verse casi azules a pleno sol y más avellana en un interior con luz cálida.
Lo que sí es real es el cambio de color en los primeros meses de vida, cuando la melanina se va depositando en el iris. En adultos, un cambio de color visible y repentino no es normal y conviene revisarlo con un especialista. Si quieres saber más, te lo explicamos en por qué los ojos cambian de color.
Ojos verdes y sensibilidad a la luz: cómo protegerlos
La melanina actúa como un filtro natural frente a la luz. Al tener menos pigmento, los ojos claros (verdes, azules o grises) suelen ser más sensibles al deslumbramiento y es más habitual que molesten en días muy soleados, en la playa o en la nieve. Si te ocurre a menudo, puede que tengas cierta sensibilidad a la luz o fotofobia.
Para protegerlos, lo más importante es usar siempre gafas de sol con protección UV400 y, si pasas mucho tiempo al aire libre o conduces, valorar unas gafas polarizadas, que eliminan los reflejos del asfalto, el agua o la nieve. Y si además quieres que realcen tu mirada, te contamos qué color de gafas favorece a los ojos verdes.
Sean verdes o de otro color, cuida de tus ojos
Sin importar si tus ojos son de color verde, marrones, azules o grises, lo más importante es cuidar tu vista y tomar las precauciones necesarias para evitar daños solares, fatiga y problemas derivados del uso de pantallas o corregir los defectos refractivos a tiempo.
Si tu visión empieza a ser borrosa, tienes irritación o cualquier otra molestia, acude a tu centro Óptica Universitaria más cercano para una revisión de la vista gratuita, donde recibirás atención personalizada y encontrarás los mejores modelos de gafas de sol y graduadas.
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