Hay canciones, como una muy conocida de José Manuel Soto, que aseguran que el amor se nota en la mirada. Pero, ¿cuánta verdad hay en esto? ¿Nos delatan nuestros ojos cuando estamos enamorados?
El brillo foveal, o como mejor se le conoce, el brillo en los ojos, sucede cuando las emociones nos dominan. Esta reacción es conocida desde los albores de los tiempos, y por mucho que queramos disimularlas, no las podemos controlar.
Al igual que la reacción involuntaria cuando nos avergüenza algo o quedamos en evidencia en público es sonrojarse, cuando nos enamoramos o estamos en un estado emocional de mucha alegría o éxtasis, creamos una microexpresión en torno a los músculos de la cara que hace reaccionar a las glándulas lagrimales.
Esta hidratación extra refleja la luz y hace que tengamos un característico brillo natural en los ojos. Esto concede a nuestro rostro un toque radiante y de vitalidad que nos hace parecer más atractivos. Ya lo decía Shakespeare en Romeo y Julieta:
El amor de los jóvenes no vive en el corazón sino en los ojos.
La frase “los ojos son el espejo del alma” no es solo una metáfora. Mirando a los ojos de una persona podemos conocer, o intuir, sus emociones: si está experimentando alegría, tristeza, dolor, miedo, cansancio, sorpresa o asco.
La posición de los párpados y los músculos situados alrededor de los ojos son los principales responsables de la expresividad y de lo que transmiten nuestros ojos. Sin embargo, la pupila también juega un papel importante.
Sabemos que el lenguaje no verbal transmite mucha información. De hecho, está comprobado que la dilatación de la pupila y el lagrimeo de los ojos son el reflejo de distintos sentimientos, que modifican el estado del ojo de manera no consciente.
¿Por qué brillan los ojos?
Para empezar, cuando experimentas atracción romántica o sexual, se libera dopamina y oxitocina al torrente sanguíneo, las conocidas “hormonas del amor”, que provocan que en el cerebro se desencadenen una serie de reacciones químicas que dilatan la pupila del ojo.
Asimismo, cuando el miedo, la pena, la alegría o el amor son vividos de manera más intensa y continuada, los sentimientos se reflejan involuntariamente en nuestra mirada y se transmiten a través de la pupila.
¿Sabías que la dilatación de la pupila también puede ser un indicio de que estamos mintiendo?
Esto es debido a que para mentir, nuestra mente tiene que urdir una historia o inventar los hechos, lo que no es un proceso sencillo para el cerebro, incluso para los mentirosos más expertos.
El esfuerzo que hace el cerebro, aunque se haga en cuestión de milisegundos y sea imperceptible para los demás, se traduce en la dilatación de la pupila. La mentira suele estar acompañada de otros indicativos como perder el contacto visual, el balbuceo o el lenguaje corporal anormal.
Es más, la dilatación de la pupila por el esfuerzo mental va más allá de la mentira. El trabajo intelectual que realizamos por ejemplo al resolver operaciones matemáticas de 3 o más dígitos también desencadena dilatación de la pupila, observándose más de un 50% de dilatación en los primeros 5 segundos.
En el caso del miedo, cuando sentimos un peligro inminente la dilatación de la pupila es una respuesta de autoprotección del tipo “lucha o huye”. Tener la pupila agrandada permite el paso de más luz, lo que nos ayuda a estar alerta, reaccionar a tiempo o buscar un lugar seguro.
Pero no es tarea fácil averiguar la emoción detrás de la humedad repentina por esta hidratación, solo observando los ojos. Aunque los últimos avances en investigación han hecho posible la creación de sensores en los que podemos conocer sensaciones como seguridad, desconfianza, miedo o bienestar, estos dispositivos se utilizan en personas en clínicas con pacientes en estado vegetativo o con algún tipo de dificultad de movilidad corporal.
Empleando esta tecnología, los ojos de dichos pacientes pasan a ser la voz de sus emociones para las personas de su entorno, permitiendo identificar el sentimiento o necesidad que están viviendo.
Brillo foveal también en los animales
Los ojos brillosos en una mujer o un hombre enamorados son un fenómeno muy bonito, pero ¿sabías que los humanos no somos los únicos que experimentan este brillo en los ojos? Los estados en los que los sentimientos de amor o alegría se mantienen durante un tiempo prolongado también se dan en el reino animal. Es sencillo ver estas expresiones en los ojos de los animales, especialmente si se trata de nuestro animal de compañía doméstico, o de un animal que está experimentando dolor, miedo o ira.
Las reacciones de nuestro organismo que se producen al pensar, sentir o ver a alguien que nos gusta, podrían compararse a cuando las aves expanden su plumaje, o liberan alguna sustancia para iniciar su ritual de emparejamiento. Son impulsos automáticos que nuestro cuerpo hace visibles en nuestro entorno más próximo, sin necesidad de articular palabra.
¿Qué es el brillo foveal en oftalmología?
Aunque popularmente se habla de brillo foveal para referirse al brillo de los ojos de una persona enamorada, en oftalmología el término tiene un significado más concreto. El reflejo o brillo foveal es el pequeño punto de luz que el especialista observa en el centro de la mácula, la fóvea, al explorar el fondo de ojo con un oftalmoscopio. Se produce porque la superficie de la fóvea tiene forma de pequeña depresión y refleja la luz como un espejo cóncavo.
Este reflejo es muy nítido en niños y jóvenes y se va atenuando con la edad, lo que es completamente normal. Sin embargo, su ausencia o alteración en una persona joven puede ser una pista de problemas en la mácula, como un edema o los primeros signos de una degeneración macular. Por eso es uno de los detalles en los que se fija el oftalmólogo durante una exploración del fondo de ojo.
Cómo tener unos ojos más brillantes y descansados
Más allá del amor, el brillo de los ojos depende sobre todo de una buena lubricación de la superficie ocular. Unos ojos secos, cansados o enrojecidos se ven más apagados. Estos hábitos ayudan a mantener una mirada sana y luminosa:
- Duerme lo suficiente: el descanso nocturno es la mejor forma de recuperar unos ojos frescos y sin rojeces.
- Parpadea y haz pausas cuando trabajes con pantallas, ya que al concentrarnos parpadeamos menos y la lágrima se evapora. Si terminas el día con picor o pesadez, puede que sufras fatiga ocular.
- Bebe agua y evita los ambientes muy secos o las corrientes directas de aire acondicionado o calefacción.
- Protege tus ojos del sol con unas gafas de sol homologadas, para evitar irritaciones.
Si a pesar de todo notas sequedad o sensación de arenilla, las lágrimas artificiales ayudan a hidratar la superficie del ojo y a recuperar el confort. Te explicamos para qué sirven las lágrimas artificiales y cómo elegirlas, y puedes encontrar distintas opciones en nuestra sección de lágrimas artificiales. Si la sequedad es persistente, consulta con un especialista para averiguar su causa.
La mirada nos delata, cuida tus ojos
No cabe duda, la mirada nos delata, y es un reflejo de lo que quizás no nos atrevemos o no queremos expresar con palabras. Desde Óptica Universitaria nos encanta compartir las curiosidades y complejidades de los ojos y oídos, pero sobre todo nos preocupamos por tu salud visual y auditiva.
Si quieres cuidar tus ojos, recuerda que es imprescindible que te realices una revisión visual completa al menos una vez al año. Pide cita ahora en nuestras tiendas y ven a visitarnos a tu centro Óptica Universitaria más cercano. Estaremos encantados de atenderte.


