El eccema ótico, mejor conocido como picor de oído o prurito, es una patología muy recurrente entre la población que se caracteriza por una lesión dermatológica del conducto auditivo externo.
Afecta a personas de cualquier sexo y edad y el picor que produce es muy intenso. Esta condición puede llegar a ser muy molesta, afectando a la calidad de vida, y está entre las principales causas por las que se acude al otorrino, junto con el dolor de oídos u otalgia. A continuación te explicamos por qué aparece el eccema ótico y cómo hacerle frente.
¿Qué es el eccema ótico?
El eccema ótico puede aparecer por varias causas. Entre las más frecuentes, destacan la dermatitis seborreica, la dermatitis de contacto, el acné, la psoriasis, los hongos, las alergias, el contacto con sustancias irritantes o por la propia genética de la persona afectada. Esta dermatitis de la piel del oído externo provoca inflamación, enrojecimiento, sequedad en el oído externo, descamación de la piel e incluso sangrado.
Además de lo molesto que resulta el picor del eccema ótico, esta condición suele ser muy recurrente, pudiendo incluso llegar a ser crónica.
El intenso picor que produce el eccema ótico suele derivar en un rascado violento, lo que causa lesiones de diversa intensidad, posibles infecciones de la piel del conducto auditivo externo y sangrado. Esta condición se detecta con facilidad, por lo que si tienes alguno de los síntomas mencionados anteriormente, acude a tu otorrinolaringólogo para descartar otras posibles causas.
Cómo curar un eccema en el oído o eccema ótico
Las dos reglas de oro a seguir para tratar el eccema ótico son evitar el rascado y extremar la higiene en la zona afectada, ya que las lesiones que aparecen en la piel pueden infectarse, pudiendo ocasionar la aparición de una otitis externa, que además de ser muy dolorosa, también puede llegar a convertirse en muy recurrente o crónica.
Por lo tanto, hay que evitar rascarse a toda costa, por muy incómodo que pueda resultar el picor de oído.
Asimismo, para prevenir la aparición o agravación del eccema ótico, recomendamos poner en práctica una serie de medidas:
- Mantener una higiene continua será nuestro mejor aliado. Ser disciplinados en los cuidados higiénicos y una limpieza adecuada del conducto externo y del pabellón auricular, sin introducir objetos en el oído: los bastoncillos de algodón son perjudiciales y empeoran las lesiones.
- Evitar la humedad dentro del conducto auditivo, tanto en la ducha como en saunas o al nadar. Si vas a meterte en el agua, te explicamos cómo ponerte y quitarte los tapones de oído para el baño.
- Evitar productos agresivos como champús o jabones abrasivos, tintes, etc.
- Hidratar la piel del conducto auditivo externo con aceites vegetales hidratantes, como el aceite de oliva o el de rosa mosqueta, siempre con el visto bueno del especialista y nunca si hay heridas o sospecha de perforación del tímpano. Los aceites esenciales puros, como el de romero, pueden irritar la piel y no se recomiendan en el oído.
- Utilizar tratamientos tópicos antiinflamatorios como cremas y corticoides de baja potencia, con el monitoreo de un médico.
- En el caso de eccemas óticos por hongos o bacterias, tratamiento médico con antibacterianos o antifúngicos específicos.
- Si tenemos tendencia a la retención de cerumen o a secreciones en el conducto auditivo, hacer revisiones periódicas con el especialista.
Para poner fin al eccema ótico hay que armarse de paciencia y ser constante en las medidas mencionadas en el párrafo anterior, ya que, como hemos mencionado, esta patología suele ser crónica y muy recurrente. Si el picor de oídos es muy intenso, puede condicionar en gran medida nuestra calidad de vida, por lo que la clave será intentar prevenir su aparición o agravación extremando la higiene y evitando el rascado.
Otras causas del picor de oídos
No todo picor de oído es un eccema. Antes de empezar cualquier tratamiento conviene que el especialista descarte otras causas frecuentes:
- Piel seca o falta de cerumen: la cera protege e hidrata el conducto. Limpiar en exceso la elimina y deja la piel tirante y con picor.
- Otomicosis: es una infección por hongos del conducto auditivo, más habitual en verano y en personas que se bañan a menudo. Además de picor, puede producir secreción y sensación de oído taponado.
- Otitis externa: al principio puede manifestarse solo con picor, pero suele evolucionar a dolor al tocar la oreja.
- Alergias o irritación por contacto: pendientes, tintes, lacas, champús o los materiales de auriculares y audífonos pueden provocar una dermatitis de contacto.
Eccema ótico en personas que usan audífonos o auriculares
Quienes llevan audífonos, moldes o auriculares intraurales muchas horas al día tienen más riesgo de irritación: el dispositivo roza la piel, reduce la ventilación del conducto y acumula humedad y cera. Si notas picor en la zona donde apoya el molde:
- Limpia el dispositivo a diario. Te lo contamos paso a paso en nuestra guía para limpiar los audífonos de forma correcta y segura.
- Deja que el oído descanse unas horas cada día y sécalo bien antes de colocarte el audífono.
- Consulta a tu audioprotesista: un ajuste deficiente del molde o el material con el que está fabricado pueden ser la causa, y existen alternativas hipoalergénicas.
¿Cuándo acudir al otorrino?
Pide cita con el otorrinolaringólogo si el picor dura más de una o dos semanas, si aparece dolor, supuración, mal olor, sangrado o pérdida de audición, o si el eccema vuelve una y otra vez. Evita aplicarte gotas o cremas por tu cuenta, sobre todo las que contienen corticoides o antibióticos, sin una valoración previa.
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